miércoles, 12 de diciembre de 2007

La boda de H


En unas horas se casa mi primo, no con la mujer de sus sueños, sino con la de la vigila, la palpable, la que le ha echado el hombro en los peores momentos, la que lo ha visto perfumado y con su mejor chaqueta en los días de cortejo, y se dio cuenta que lo amaba una mañana que despertó malhumorado, y con los ojos hinchados; se casan, y no puedo màs que sentirme dichosa, -y tranquila-, de saber que firman ese papelito, no por quedar bien con la sociedad, ni con la familia, o porque crean que lo necesitan para compartir lo que les quede de vida, sino por asegurarle a ella, a la compañera, la total tenencia de los bienes terrenales, en caso algo desagradable suceda.

En la casa familiar, todo es un alboroto, mi tía se desvive en confirmar que todos los detalles del ritual civil sean perfectos, la casa se ha llenado de flores y de gente, mozos que van de una esquina a otra, cargados de azafates, botellas de vino, canapes, y la cuberteria, y un españolito que llega con la torta de bodas, y su pareja de novios de pastillaje; y lo veo a él, a mi primo, con una serenidad y una sonrisa de felicidad total, la novia llegará con sus padres media hora antes de la funciòn, Lalita, la nana de mi primo, la recibirá en el jardín e irá a esconderla a la habitaciòn principal, en la que ella, Viridiana, seguramente aprovechará para fumar su último cigarrillo de soltera.

Me costará mucho reconocerla en el vestido crema de organza que su madre y su futura suegra le eligieron, ella, que siempre anda de jeans, y zapatillas planas, ella que cuando sus papàs se negaron a pagarle la matricula en la escuela de cine, se buscó un trabajo de bailarina exótica, y se dio el gusto de bromear sobre la cantidad de propinas que recibía gracias a la flexibilidad adquirida en las clases de ballet a las que la mandaron de niña. A ella siempre le ha gustado que su nombre sea asociado a la grandeza del maestro Buñuel, y se lo toma como un signo del destino, y ahora que se retira de la vida de las pistas y la piel nacarada con polvos L`oreal, se enfrascará en la preparaciòn de un documental sobre las peleas de perros, y en el intermedio le preparará el desayuno a mi primo.

Y yo me siento feliz por ambos, y le agradezco a ella, a Viridiana, por hacerlo feliz a èl, a mi primo. En unas horas se casan, entre tanto veo las noticias y la muchedumbre que se congrega afuera de la basilica, para ver a la Guadalupe.

1 comentario:

Duff Man dijo...

Habría que dedicarle una novela, una peli, o un libro de poesía a Viridiana, debido a la delicadeza y el espectro en el que la describes. Suena todo un personaje, ojalá sean muy felices ambos.