viernes, 19 de octubre de 2007

Sanz el fascista


Signos inequívocos de que se acerca el final de los tiempos, diría Chris Rock, es que el mejor golfista del mundo sea negro (Tiger Woods) y que el mejor rapero sea blanco (Eminem). A esto yo me atrevería a agregarle la más reciente rabieta del chavismo; y es que ahora resulta que con esa carita suya, de puchero a medias, Alejandro Sanz es un “político antirrevolucionario”, enemigo declarado de Hugo Chávez y su proyecto bolivariano; y a quien el gobierno venezolano ha inscrito en la misma lista negra que a Mr. George Bush JR.

Nada, que Alejandrito tan acostumbrado como está, a que todos sus desmanes sean arreglados casi de inmediato por su bien pagado entourage, (abogados, publicistas, voceros, y asistentes), se atrevió hace tres años a ventilar en una entrevista que a él no le gustaban ni José Maria Aznar, –en aquel entonces cabeza de gobierno de España-, ni Hugo Chávez, y que además la lista de líderes mundiales que no gozaban de su simpatía era extensa.

Y pues quien paga los platos rotos de ese momento de profundidad política del españolito del corazón parti’o, es la compañía productora de conciertos EVENPRO, que se la está viendo a palitos para conseguir un nuevo escenario en el que Sanz pueda presentarse, y todo porque a Chávez. –que tiene memoria de elefante- y su Ministerio de Cultura nomás no se les da ahora la gana firmar los permisos que harían realidad el sueño de miles de venezolanas de ir a El Poliedro a quedarse sin voz, lágrimas y prendas intimas al concierto de Sanz.

El argumento que repiten hasta el cansancio es que “el Sr. Sanz ha despotricado contra el gobierno, lo que lo convierte en un enemigo más de la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, y por lo tanto no es bienvenido en sus plazas, y que otro gallo le cantaría si se hubiera limitado a abrir la boca solo para cantar”.


Para colmo de los organizadores, en Venezuela no hay muchos lugares para realizar eventos masivos y los que existen pertenecen al gobierno. La polémica pica y se extiende porque ahora el incidente ha servido de pretexto a la prensa para arremeter contra Chávez, los columnistas se relamen y afilan las plumas, en la radio dedican programas enteros a debatir hasta dónde llegan los berrinches del presidente que ahora ya ni siquiera deja a los venezolanos decidir si van o no a tal o cual concierto. En lo personal no soy fanática de Chávez, no me gustan los totalitaristas, esos que dicen si no piensas como yo, estás contra mí, pero todavía le admiro el que no tiemble frente al Tío Sam.

2 comentarios:

Duff Man dijo...

Muy buen post Andrea. La actitud de Chávez me recuerda una frase de U2: "Don't become a monster in order to defeat a monster". El muy zangano ahora extiende su soberbia con la cultura popular. En el infierno tendrá que ser la perra de Saddam, George W. y Fidel (cuando palmen).

Andrea dijo...

DUFF MAN: Gracias por el comment. Tenés razòn el poder corrompe, pero tambièn le pasará la factura. A Chávez le espera el escrutinio de la historia.